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viernes, 3 de agosto de 2007

Resumen de la semana

Las semanas me han pasado deprisa y ya, sin darme cuenta, empiezo el mes de agosto que sin duda ha de traerme sorpresas con un nuevo destino para el curso que viene (a finales de mes, en un acto público, único momento ya en mi vida en que mi cuerpo se descontrola debido a los nervios que provoca el hecho de decidir en pocos minutos el que será tu futuro año laboral, debo elegir alguna de las vacantes a sustituir). Espero tener más tino que el año pasado y poder pasar un año de tregua con esta profesión que me tiene acorralada, al borde del abandono.

Mientras, sigo con las clases y nuestras manualidades (este nuevo proyecto tiene más de labores que de manualidades). No tuve ocasión de fotografiar las pizzas pero no es problema porque en cuanto haga otra vez, (en casa ya no entran pizzas de compra desde que descubrimos lo ricas que son las hechas en casa) prometo sacarles fotos e incluso os pondré la receta en inglés (tal y como la hicimos con las chicas) para que empecéis a gozar vosotros también. Por cierto, a las chicas les encanto eso de amasar y mientras las pizza se horneaban, no paraban de decir lo bien que olía. El pasado viernes marcharon para casa con la comida ya preparada.

Esta semana para acabar con el tema de la comida hemos preparado unas deliciosas tortitas (pancakes) que sí he fotografiado y que servirán de dulce postre o merienda. Hemos hecho una grande de chocolate (en la masa hemos añadido cacao en polvo y unos trocitos de chocolate que al cocinarlas se han fundido) y otras normales a la que luego ellas añadirán cualquier tipo de mermelada, sirope, etc…
En cuanto a las manualidades, las chicas han decidido, por unanimidad, aprender a hacer punto de cruz. Así que después de elegir un tema sencillo pero allegado a ellas (dos de ellas han decidido representar a sus mascotas y bordar su nombre a juego) estamos estudiando cómo decorar un pequeño marco que deberá mostrar la labor.

Para compensar todo este panorama idílico, esta semana Elena (la peque) ha propuesto ponerse más mala que en invierno. Así pues, estamos desde domingo con antibiótico curando anginas, otitis y un pecho cargado de mocos hasta los topes. ¡Vaya!, que la tía no se ha privado de nada. Esperemos que a lo largo de la semana que viene vaya mejorando ya que el sábado 11 salimos de vacaciones.

Sigo leyendo, mucho y bueno. El último libro que he leído y que acabé ayer está escrito en catalán. Este hecho diría que es casi insólito en mi ya que aunque hablo y leo perfectamente el catalán nunca me he sentido cómoda leyéndolo como literatura (eso sin duda se debe a mi educación, recibida totalmente en castellano que hace que inevitablemente vea el catalán como un idioma más de ir por casa, más coloquial y más al estilo de cómo yo siempre he hablado con mis padres y con mis seres queridos). El caso es que el libro lo ha escrito el que fuera mi profesor de literatura castellana durante el primer curso de carrera: Pere Rovira. El libro se titula L´amor boig y está publicado por editorial Proa. Si dijera que me ha sorprendido sería como decir que nunca le consideré lo suficientemente bueno como para lograr una novela tan redonda y completa y lo cierto es que era un profesor excelente, un tipo singular y con ese aire de bohemio que envuelve a ciertas personas geniales y que te obliga a hablar de él y a recordarlo en algunas ocasiones con algún compañero de carrera. Totalmente recomendable y difícil de olvidar.

miércoles, 25 de julio de 2007

Sigo aquí, disfrutando

Cualquiera diría que estoy de vacaciones. A pesar de tener más tiempo libre de lo habitual, lo cierto es que no parezco encontrar el momento ideal para escribir todo lo bueno que me está pasando este verano. Pero no sé porque me extraño, cada verano me pasa igual. Al principio perece que vas a poder hacer muchas cosa y al final te das cuenta que los días no dan tanto de sí como quisieras.


Lo que sí puedo decir es que estoy disfrutando mucho con mis pupilas ya que, ni que sea por unas pocas semanas (pronto empezarán a irse una, otra e incluso nosotros mismos de vacaciones), estoy teniendo esa agradable sensación de estar realmente enseñando y no aguantando niños (que es la sensación que tengo muchas veces cuando estoy en los institutos). Claro que esto es diferente: menos alumnos, más interés y motivación y más posibilidades. Esta semana estamos trabajando el tema de los alimentos, las recetas de cocina y saberse desenvolver en un restaurante. Mañana haremos pizza en la cocina de casa. Cuando les dije a las chicas que haríamos pizza, no pensaron que realmente amasarían y escogerían ellas los ingredientes para luego llevársela a casa. Veremos mañana cómo sale la actividad y las pizzas.


Ayer se llevaron las macetas ya terminadas y allí deberán aposentar los girasoles que plantamos la semana pasada, que por cierto crecen muy rápidamente aunque no sé si tendremos ocasión de ver su flor ya este verano.

Después de unos meses de abandono, he vuelto a mi afición preferida: leer. Es un placer para mí sentarme en el sofá de casa y pasar varias horas atrapada en las páginas de un libro que te traslada, ni que sea por un instante, a un tiempo remoto y te invita a conocer a personajes intrépidos. La verdad es que se han ido acumulando los libros en mi estantería durante estos meses y siento la necesidad de ponerme al día con ellos.

Tener dos niñas de corta edad por casa también me obliga a tenerlas distraídas. Aunque a ellas no les importaría pasarse las tardes enteras en la piscina municipal, a mi no es algo que me apasione ya que tengo la sensación de estar perdiendo el tiempo, por no hablar de los molestos mosquitos que se te meten por los ojos, nariz y orejas. Después de una obligada visita hace ya dos semanas, no hemos vuelto a enfundarnos el bañador. Las niñas ya protestan y de buen seguro que antes de que acabe la semana volveremos, por eso de ir cambiando. De momento nos distraemos yendo a la huerta de mis padres. Allí todo está permitido. Ellas disfrutan jugando con el perro y el gato, entrando y saliendo de la casa y corriendo arriba y abajo por el amplio cubierto mientras mi abuela las contempla desde su atalaya de tranquilidad. Mientras mi padre pinta un amplio cuarto que quiere adecentar para convertirla en una sala acogedora que pueda albergar alguna cena multitudinaria veraniega, yo intento restaurar de manera autodidacta una vitrina que, una vez desprendida del polvo que la cubría, ha revelado una madera bien conservada y que parece estar quedando bien. Ya veremos… eso ya no son manualidades sino palabras mayores.

viernes, 13 de julio de 2007

Estamos trabajando

Estoy muy contenta de cómo han ido las cosas esta semana. Encontrarme con esta nueva y especial etapa docente ha resultado revitalizante, sobre todo viniendo de una experiencia tan frustante como la de este curso pasado. Las chicas creo que están contentas con lo que hacen; trabajan bien y a buen ritmo.
Con respecto a las manualidades, las cajas están ya terminadas. Por primera vez en sus vidas han trabajado las técnicas básicas para decorar la madera y han quedado sorprendidas de que algo tan sencillo como tintar, lijar y barnizar tenga como resultado algo bonito y práctico. Aquí dejo fotos del resultado de su esfuerzo y dedicación.






La semana que viene decoraremos un macetero de terracota para posteriormente plantar unas semillas de girasol y trabajar en inglés el proceso de plantación, germinación y crecimiento de la planta. Tienen preparado un pequeño libro donde irán tomando fotos de los diferentes estados de crecimiento y donde escribirán las frases correspondientes a dichos estados y de los cuidados dados a la planta. Prometido que habrá fotos de esto también.