Durante una corta pero intensa estancia en Milán pude comprar un libro titulado Leggere que recogía pinturas en las que aparecían personajes leyendo, mayoritariamente mujeres (habrá que estudiar ese fenómeno), junto a famosas citas literarias que versaban sobre el acto de leer o sobre la palabra escrita. Pocos días más tarde de haber comprado el libro y ya en casa supe que circulaban por la red algunas presentaciones, más o menos extensas, de esas obras. Estas presentaciones me han inspirado para llevar a cabo una búsqueda de pinturas en las que apareciera el abanico y recogerlas en una bonita presentación. Aquí dejo, pues, pinturas de todos los tiempos y estilos para deleite de los que os guste la pintura.
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viernes, 4 de junio de 2010
lunes, 28 de mayo de 2007
I can´t believe my eyes! A present!
Me han regalado un punto de libro. Esto no tendría nada de especial si no fuera porque la persona que me lo ha regalado es una compañera de trabajo. En este instituto en el que he tenido la “fortuna” de trabajar este año, este hecho se puede considerar todo un detallazo, sobre todo teniendo en cuenta que por aquí nadie te saluda por los pasillos (y cuando digo nadie me refiero tanto a compañeros profesores como a alumnos).
Esta compañera, que hacía pocos días había regresado junto a otras dos colegas de un intercambio con Holanda, tuvo a bien comprar este lindo detalle en el Rijksmuseum de la ciudad de Ámsterdam para las que no tuvimos la fortuna de ir.
Aparentemente yo fui la última a la que entregó el punto de libro y la chica se justificó como queriendo decir que quizás ése no era el más bonito pero es que las demás ya habían elegido y sólo quedaba ése. A mi me daba igual. Lo encontré muy bonito, no sólo porque en el cuadro que reproducía estaba el alimento que más me gusta (Bodegón con quesos de Van Dijck), sino también porque alguien se hubiera acordado de mi (nosotras) estando ella tan lejos y tan entretenida. La verdad es que fue una sorpresa muy agradable que además dice mucho de cómo somos las personas. Desde luego ella, como yo, parece estar fuera de este deshumanizado sistema. Gracias, Montse.
Esta compañera, que hacía pocos días había regresado junto a otras dos colegas de un intercambio con Holanda, tuvo a bien comprar este lindo detalle en el Rijksmuseum de la ciudad de Ámsterdam para las que no tuvimos la fortuna de ir.
Aparentemente yo fui la última a la que entregó el punto de libro y la chica se justificó como queriendo decir que quizás ése no era el más bonito pero es que las demás ya habían elegido y sólo quedaba ése. A mi me daba igual. Lo encontré muy bonito, no sólo porque en el cuadro que reproducía estaba el alimento que más me gusta (Bodegón con quesos de Van Dijck), sino también porque alguien se hubiera acordado de mi (nosotras) estando ella tan lejos y tan entretenida. La verdad es que fue una sorpresa muy agradable que además dice mucho de cómo somos las personas. Desde luego ella, como yo, parece estar fuera de este deshumanizado sistema. Gracias, Montse.
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