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martes, 18 de mayo de 2010

Annabel Lee

Annabel Lee es un poema de Edgar Allan Poe que siempre me ha gustado a pesar de que el tema de la muerte pueda no resultar muy atractivo. La muerte, aunque acaba separando los cuerpos de los amantes, no así sus almas que siempre permanecerán juntas.
Me gusta la sonoridad y musicalidad que le confiere a todo el poema la aliteración. Aquí os dejo un trozo del poema en inglés.


Y aquí el poema en su versión original íntegra y la traducción al castellano.

It was many and many a year ago,
In a kingdom by the sea,
That a maiden there lived whom you may know
By the name of ANNABEL LEE;
And this maiden she lived with no other thought
Than to love and be loved by me.

I was a child and she was a child,
In this kingdom by the sea;
But we loved with a love that was more than love-
I and my Annabel Lee;
With a love that the winged seraphs of heaven
Coveted her and me.

And this was the reason that, long ago,
In this kingdom by the sea,
A wind blew out of a cloud, chilling
My beautiful Annabel Lee;
So that her highborn kinsman came
And bore her away from me,
To shut her up in a sepulchre
In this kingdom by the sea.

The angels, not half so happy in heaven,
Went envying her and me-
Yes!- that was the reason (as all men know,
In this kingdom by the sea)
That the wind came out of the cloud by night,
Chilling and killing my Annabel Lee.

But our love it was stronger by far than the love
Of those who were older than we-
Of many far wiser than we-
And neither the angels in heaven above,
Nor the demons down under the sea,
Can ever dissever my soul from the soul
Of the beautiful Annabel Lee.

For the moon never beams without bringing me dreams
Of the beautiful Annabel Lee;
And the stars never rise but I feel the bright eyes
Of the beautiful Annabel Lee;
And so, all the night-tide, I lie down by the side
Of my darling- my darling- my life and my bride,
In the sepulchre there by the sea,
In her tomb by the sounding sea.

Hace muchos, muchos años,
en un reino junto al mar,
vivía una doncella
cuyo nombre era Annabel Lee;
y vivía esta doncella sin otro pensamiento
que amarme y ser amada por mí.

Yo era un niño, una niña ella,
en ese reino junto al mar,
pero nos queríamos con un amor que era más que amor,
yo y mi Annabel Lee,
con un amor que los serafines del cielo
nos envidiaban a ella y a mí.

Tal fue esa la razón de que hace muchos años,
en ese reino junto al mar,
soplara de pronto un viento, helando
a mi hermosa Annabel Lee.
Sus deudos de alto linaje vinieron
y se la llevaron apartándola de mí,
para encerrarla en una tumba
en ese reino junto al mar.

Los ángeles, que no eran ni con mucho tan felices en el Cielo,
nos venían envidiando a ella y a mí…
Sí: tal fue la razón (como todos saben
en ese reino junto al mar)
de que soplara un viento nocturno
congelando y matando a mi Annabel Lee.

Pero nuestro amor era mucho más fuerte
que el amor de nuestros mayores,
de muchos que eran más sabios que nosotros,
y ni los ángeles arriba en el Cielo,
ni los demonios abajo en lo hondo del mar,
pudieron jamás separar mi alma
del alma de la hermosa Annabel Lee.

Pues la luna jamás brilla sin traerme sueños
de la bella Annabel Lee;
ni las estrellas se levantan sin que yo sienta los ojos luminosos
de la bella Annabel Lee.
Así, durante toda la marea de la noche, yazgo al lado
de mi adorada -mi querida- mi vida y mi prometida,
en su tumba junto al mar,
en su tumba que se eleva a las orillas del mar.

Y no olvidemos la versión musical que en su día hizo Radio Futura de este fabuloso poema

miércoles, 13 de febrero de 2008

Illes dins un riu

Hará más o menos 18 años que descubrí a Tomeu Penya. Por aquel entonces yo era una tierna jovencita que empezaba a salir con el que ahora es mi marido y en el bar donde acudíamos cada domingo a tomarnos algo ponían una música que nos gustaba pero que no acabábamos de entender muy bien. Parecía catalán pero algo más enrevesado (algo así como el inglés de los americanos). Preguntamos al dueño del bar sobre el cantante y nos dijo que era un tal Tomeu Penya, un cantante de pinta inconfundible y peculiar que cantaba canciones de estilo “country” en mallorquín. Desde entonces hemos ido siguiendo más o menos su trayectoria profesional y hemos ido comprando sus discos (primero los LPs de vinilo y más tarde los compact discs). Sus canciones son muchas y muy variadas y todas ellas con ese toque tan personal de su voz y su guitarra.

En el año 1994 Tomeu publicó su álbum "Una clucada d´ull" en el que aparecía una canción que nada más escuchar me gustó y que acabó formando parte de mi banda sonora vital por los motivos que ahora paso a explicar. En julio de ese verano yo partía hacia Estados Unidos y el domingo anterior a mi partida estuvimos bailando esta canción con ritmo lento y marcados apretones. Curiosamente esa canción no era propia de Tomeu, sino que se trataba de una traducción de una canción que había publicado y lanzado al éxito no sabía muy bien quién. Sólo sabía que me gustaba. Una vez en Estados Unidos, un día de pura casualidad me vino a la cabeza el recuerdo de esa tarde de domingo y me acordé de que se trataba de una canción hecha famosa por un cantante de estilo “country” de allí, así que estando en un área de servicio de una autopista le pregunte a la chica que me había acogido en su casa si conocía esa canción (de hecho le tarareé la melodía). Por un instante ella y su novio dudaron para finalmente estar de acuerdo en que sólo podía tratarse de Kenny Rogers y Dolly Parton. Al salir del restaurante donde comimos, nos fuimos a una tienda donde vendían discos y “voi la”, allí estaba la canción que yo buscaba. Compré el disco y estuve escuchándola durante el resto de mi estancia allí.

De vuelta a casa ese CD fue uno de mis regalos para él. No era un disco ni tampoco una canción la que le estaba regalando, sino un momento, ese en que yo me había acordado de él y sobre todo ese otro que habría de quedar atrapado en mi memoria para siempre y que irremediablemente vendría a mi mente siempre que escuchase esta canción.

Como regalo hoy os dejo la letra y la música de esta canción. ¡Qué la disfrutéis en compañía de vuestra persona amada!

Nina quan te vaig conèixer canvià tot,vaig venir cap a tu amb lo meu millor,ben suau dins jo, era un sentiment tot nou.Tú me fas coses que jo no sé explicar,aferra't molt fort que no sent mal,cada cop del meu cor es un sentiment tot nou.L'amor tendre és cec i demana dedicació,l'amor que sentim no cal conservar,i plegats sense pressa,fent l'amor l'un amb l'altre.Illes dins un riu, això és lo que som,ningú més en mig, com pot ser millor,vine lluny amb mi, a un altre món,si estem plegats no tenc por de res,recolzant-nos l'un amb l'altre.No puc viure quan l'amor ja s'ha acabat,res no té importància si no tens ningú,que et doni calor en sa nit,per perdre el sentit de la realitat.Això no ens passarà, dubte no n'hi ha cap,aquest amor mai no s'aturarà,i el missatge és ben clar,si aquest dic hem vist que no hi ha fi.No ploraràs més,i estimar-me no et faré mal,i enamorats viurem com ara i sempre,anem plegats sense pressa,fent l'amor l'un amb l'altre.Illes dins un riu, això és lo que som,ningú més en mig, com pot ser millor,vine lluny amb mi, a un altre món,si estem plegats no tenc por de res,recolzant-nos l'un amb l'altre.

martes, 13 de noviembre de 2007

Momentos para pensar

Parece que por fin ha llegado la calma. Presentados ya los trabajos y hechos los deberes de clase, parece que esta semana queda algún momento para respirar y pensar tranquilamente. Eso no quiere decir, ni mucho menos, que no haya faena que hacer, pero ya sólo se trata de la habitual y por tanto, la que te permite, controlar más la situación y tomarte un respiro. Aprovecho pues para contaros otras cosas que no sean puramente de trabajo.

Hace tan sólo una semana descubrí un nuevo programa en televisión (imagino que debía tratarse de la2) en el que se habla de libros, lectura y también escritura (hay un concurso de micro-relatos- máx. 100 palabras). El día que lo descubrí, entrevistaban a Carlos Ruiz Zafón y leían fragmentos de La sombra del viento. Aparentemente, le han ofrecido en varias ocasiones que ceda los derechos para que pueda ser filmada la versión cinematográfica de la novela, a lo cual él se ha negado rotundamente. A alguien podrá parecerle una estupidez pero la verdad es que ¿para qué va a querer ese señor vender los derechos si esta novela parece destinada a convertirse en un clásico moderno de la literatura española? Y además, vistas las últimas adaptaciones de novelas que se están haciendo para el cine, ¿quién va a arriesgarse a que la película defraude (que es lo más probable que pase cuando se trata de un argumento que funciona bien en su formato original de libro)? No hay más que pensar en la cantidad de películas que no han llegado a tener ni por asomo el éxito que han tenido en papel.

Curiosamente, y a pesar de no considerar la posibilidad de ser pasada al cine, Ruiz Zafón afirma poner música a sus novelas y compone melodías inspiradas en fragmentos de la novela (¿no es eso lo que hacen los músicos encargados de las bandas sonoras de las películas?). Ese domingo (que es cuando hacen el programa en cuestión) nos deleitó con una de esas melodías y me resultó, además de sorprendente, delicioso.

Escuchar el sonido limpio del piano y ese fluir tan suave de los dedos por encima del teclado es relajante. Yo que me quedé en puertas de cuarto de piano y quinto de solfeo por un exceso de trabajo en mis años de adolescencia (en el instituto nos iban exigiendo más y ya no quedaba tiempo para practicar), me muero por unos acordes bien dados al piano y me derrito ante el baile de unas manos diestras sobre las nacaradas teclas de un viejo piano. Desgraciadamente el mío (un antiguo piano de caoba y nogal que mis abuelos me regalaron) está tapado desde hace ya muchos años. Ahora sólo las manos de mis hijas se pasean por sus teclas para arrancarle sonidos desafinados. Las mías, sin embargo, sólo pasan por encima de él para sacarle el polvo. ¡Qué se le va a hacer!

miércoles, 16 de mayo de 2007

Words that speak to my heart...

Son cada vez más los lugares donde se escucha esta canción. Estribillo pegadizo, acordes melódicos, cantante imponente, banda sonora de una película, pero sobre todo vinculada al anuncio de champú Pantene lo cual ha ayudado a que gente como yo (adultos que ya no siguen fervorosamente las novedades musicales) la estemos tarareando en algún momento del día.

Seguro que todas/os lo habréis visto. En él una morenaza (pensaba que sólo salían rubias en los anuncios de champú) llega a casa abatida después de un largo día de trabajo y, viendo que su pelo sigue magnífico, decide soltarse la melena y utilizarla como reclamo sexual y perfecta excusa para no hacer la cena. “Haz el amor, no la cena” leemos. Después podemos leer otras sugerencias pero yo, sin duda, me quedo con esta primera, no sólo por el momento de placer que parece augurar sino también, y sobre todo, por no tener que cocinar la cena.

Sin duda el anuncio también va dirigido a la gente joven (y/o sin hijos) porque ya me explicarán qué hago yo con mis hijas si a mi me da por llegar a casa y hacer lo mismo que la morenaza ( bueno, lo mismo no porque para empezar, la melena, tan sexy y en la que recae toda la fuerza del anuncio, hace años que me la corté). ¿Les doy una piruleta y las pongo de espectadoras? Porque si resulta que tengo que hacerles la cena y esperar que estén acostadas, tal vez mi pelo para entonces no esté todo lo brillante, ni mi cuerpo todo lo "sandunguero" para afrontar el reto de un buen polvo. Aun así, cada vez que ponen el anuncio y empieza a sonar esta canción, mi lado más salvaje no puede por más que hacer un guiño acompañado de un gesto de cabeza a mi marido a modo de invitación: ¿Te apuntas?

PD: (sólo apto para las que tienen el pelo largo) las que quieran seducir a su pareja con una melena deslumbrante no olvidéis visitar esto.

miércoles, 25 de abril de 2007

It´s raining again

Casi había olvidado que me gusta la lluvia, sobre todo cuando estamos todos en casa recogidos al calor del hogar. Es fácil olvidar aquellas experiencias que se repiten tan pocas veces a lo largo de nuestras vidas (no es necesario recordar que últimamente la lluvia se ha hecho de rogar por estas latitudes) pero los recuerdos afloran fácilmente cuando la lluvia hace acto de presencia y se instala en tu rutina aunque sea durante unos pocos días.

Para aquellos que no estamos acostumbrados a la lluvia, esta puede resultar muy molesta, especialmente en nuestro ir y venir de cada día. Sin embargo, me gusta la lluvia en esos días en que no es obligatorio salir de casa para ir al trabajo o llevar a mis hijas al colegio. Poder quedarte en casa, escuchando el repicar de las gotas de agua en el cubierto del tragaluz, en ese ambiente acogedor que pareces redescubrir en tu casa es un placer que sólo te da los días de lluvia.

¿Y que me decís del olor a tierra mojada después de un buen chaparrón? Ese es un olor que se nos queda a todos fijado en nuestra infancia y no importa los años que pasemos en volver a experimentarlo, ahí estará siempre como referente de un tiempo pasado.

El color que adquieren las cosas después de un día de lluvia es también un placer para mis ojos. Colores más vivos y saturados; la naturaleza parece renovarse para afrontar otro largo periodo de sequía.

Los niños son los que más disfrutan con la lluvia y los que a su vez se encargan de dar colorido con sus paraguas, chubasqueros y botas de agua multicolores a estos días que tantos poetas se han puesto de acuerdo en llamar grises. Debe ser sin duda por el hecho que los días lluviosos invitan a la melancolía, al recogimiento y a todo aquello que tiene que ver con la parte introspectiva de la persona.

Será por eso que en estos días he vuelto a escuchar “fados” en el trayecto en coche al trabajo, mientras los limpiaparabrisas bailan delante de mis ojos siguiendo el ritmo de la música.


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