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lunes, 3 de marzo de 2008

Calçotada

Ayer domingo, 2 de marzo, mi madre cumplía años y nada mejor que celebrarlo todos juntos en la huerta, iniciándonos en una de las comidas-rituales que más se están practicando en estos días desde ya hace algún tiempo: la calçotada.

Imagino que muchos de vosotros habréis oído hablar de ella. Los “calçots” son nada más y nada menos que cebollas tiernas que han sido “calzadas” (tapadas) bajo tierra para que la parte blanca sea mayor y que después de ser brevemente asados a llama viva, se tapan con un periódico para que revengan. Minutos más tarde ya pueden ser consumidos, eso sí, el personal debe ir bien ataviado con el equipo reglamentario: guantes y babero. El motivo de los guantes es que con la mano derecha se coge el “calçot” por sus hojas verdes y con la izquierda se debe estirar de arriba abajo para quitarle toda la parte chamuscada por las llamas, dejando al descubierto una cebolla blanca y tierna que debe untarse en una salsa y finalmente elevar el “calçot” hacia arriba de manera que poco a poco vaya entrando en la boca. Espectacular y muy buenos. Tanto que ya estamos pensando en hacer otra muy pronto.

Por cierto los campos de huerta de Fraga empiezan a lucir espléndidos con los primeros árboles ya florecidos. Poco a poco Fraga va adquiriendo ese color rosa intenso que da fe de su gran extensión frutícola. Gigantescos mantos violáceos que se extienden por dondequiera que mires. Un año más la primavera ha llegado antes a Fraga que al Corte Inglés, sólo que aquí, muy poca gente se pasa a ver el traje de primavera-verano que lucen nuestros campos. Y eso que es gratuito…¡Ellos se lo pierden!

P.D.: ya perdonaréis que no ponga foto pero es que salimos todos con una boca abierta de palmo y la verdad es que no son nada estéticas.

martes, 10 de julio de 2007

Ayer fue un día de lo más completo. Empezamos las clases de inglés que con tanta ilusión preparé para Anabel y dos de sus amigas. La verdad es que si para el final del verano conseguimos acabar el dossier que les he preparado, habremos trabajado mucho. La propuesta de trabajo es divertida, de temática muy amena y cercana a los niños y con muchos juegos que fomentan sobre todo la destreza de “speaking”, que tan poco pueden practicar en el aula del colegio durante el resto del año. Este va a ser nuestro plan de trabajo durante la semana: lunes, miércoles y viernes haremos inglés y martes y jueves haremos manualidades. Creo que a lo largo de este verano iré mostrando todo aquello que las chicas vayan haciendo tanto en lo primero como en esto último. Hoy tocaba manualidades y han empezado a tintar una caja de madera que después decorarán con la técnica del decoupage. Creo que esto de hacer algo más que pintar cartulinas y recortar y pegar papelitos, pero sobretodo ver que aquello que hacen puede, además de divertirles, tener una utilidad creo que les abrirá los ojos a un mundo de posibilidades infinitas, tantas como su imaginación y creatividad les permita.

Como estaba diciendo al principio, ayer fue un día completo porque por la noche celebramos el cumpleaños de Anabel (10) y Elena (5). Ya en Cambrils el domingo tuvimos la ocasión de celebrar el de Elena en la más absoluta intimidad familiar. Las chicas lo pasaron en grande en la piscina. Elena ha aprendido a bucear y ahora sólo hace que sumergir la cabeza y batir pies. El evento de ayer por la noche fue algo más multitudinario. A nuestra casa acudieron los abuelos, bisabuela y tío de las niñas además de tres de las mejores amigas de Anabel que son también amigas de Elena. A la emoción por desenvolver los regalos le siguió una tranquila cena. Cuando el café ya estaba servido en la mesa, toda la tropa de muchachas salió de por las habitaciones y disfrazadas con ropa improvisada (toallas, tops, pelucas de viejos disfraces…) empezaron el espectáculo con el cada año nos deleitan. Debo decir que este año se ha notado que se van haciendo mayores ya que la puesta en escena era mucho más armoniosa y coordinada, aunque no tanto como para darse vergüenza de hacernos un strip-tease en toda regla para quedarse en braguitas y lucir palmito. Aún me duelen todos los músculos de la cara de tanto reír.
Otro cumpleaños divertido, con la mejor compañía posible y en un ambiente distendido. En definitiva, otro cumpleaños inolvidable que si no fuera porque eso significa que nosotros nos hacemos mayores, sería como para repetir a diario.