Hace poco más de un año, desde este recién inaugurado blog, felicitaba a mi abuela Emelia por su 90 aniversario. Este año volvió a cumplir años. Cuatro días más tarde empezaría el que sin duda intuimos como el final de su vida. Estos últimos veinticuatro días de irremediable deterioro y lenta agonía han ido de la mano de nuestra creciente tristeza de ver consumirse a un ser querido. Las pocas palabras que pudo articular durante estos días han de permanecer indelebles en mi memoria: palabras de una cordura y sensatez inusuales para una mente que llevaba varios meses perturbada a causa de esa gran desconocida que los médicos han acordado en llamar “demencia senil”. Ya en los tres últimos días, creyéndola en un estado de coma por la falta de reacción a cualquier estímulo dio sus últimos gestos que prueban que dentro de un cuerpo inerte, agotado y débil habita “algo” que yo percibí como un total entendimiento del trance por el que su cuerpo estaba pasando ya que con ojos hundidos, acuosos y profundamente tristes parecía agradecer cualquier de nuestros esfuerzos por aliviar su cuerpo maltrecho.
Si algo he aprendido de esta dolorosa experiencia es que no hay mejor muestra de amor que cuidar a un familiar y acompañarlo en su lecho de muerte aunque eso suponga una inconmensurable tristeza. Me alegra pensar que estuvo en todo momento acompañada de sus seres queridos y que ella estuvo consciente de ello hasta su última exhalación.
Ayer tarde Emelia volvió a su pueblo natal, Almatret, custodiada y acompañada por los mismos que habíamos rodeado su cama tan sólo un día antes. La tristeza de un día nublado acabó derramándose en forma de lluvia cual lágrimas contenidas durante toda la tarde. Una lluvia que sintonizaba con nuestro estado de ánimo.
Descanse en paz.
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jueves, 15 de mayo de 2008
lunes, 3 de marzo de 2008
Calçotada
Ayer domingo, 2 de marzo, mi madre cumplía años y nada mejor que celebrarlo todos juntos en la huerta, iniciándonos en una de las comidas-rituales que más se están practicando en estos días desde ya hace algún tiempo: la calçotada.
Imagino que muchos de vosotros habréis oído hablar de ella. Los “calçots” son nada más y nada menos que cebollas tiernas que han sido “calzadas” (tapadas) bajo tierra para que la parte blanca sea mayor y que después de ser brevemente asados a llama viva, se tapan con un periódico para que revengan. Minutos más tarde ya pueden ser consumidos, eso sí, el personal debe ir bien ataviado con el equipo reglamentario: guantes y babero. El motivo de los guantes es que con la mano derecha se coge el “calçot” por sus hojas verdes y con la izquierda se debe estirar de arriba abajo para quitarle toda la parte chamuscada por las llamas, dejando al descubierto una cebolla blanca y tierna que debe untarse en una salsa y finalmente elevar el “calçot” hacia arriba de manera que poco a poco vaya entrando en la boca. Espectacular y muy buenos. Tanto que ya estamos pensando en hacer otra muy pronto.
Por cierto los campos de huerta de Fraga empiezan a lucir espléndidos con los primeros árboles ya florecidos. Poco a poco Fraga va adquiriendo ese color rosa intenso que da fe de su gran extensión frutícola. Gigantescos mantos violáceos que se extienden por dondequiera que mires. Un año más la primavera ha llegado antes a Fraga que al Corte Inglés, sólo que aquí, muy poca gente se pasa a ver el traje de primavera-verano que lucen nuestros campos. Y eso que es gratuito…¡Ellos se lo pierden!
P.D.: ya perdonaréis que no ponga foto pero es que salimos todos con una boca abierta de palmo y la verdad es que no son nada estéticas.
Imagino que muchos de vosotros habréis oído hablar de ella. Los “calçots” son nada más y nada menos que cebollas tiernas que han sido “calzadas” (tapadas) bajo tierra para que la parte blanca sea mayor y que después de ser brevemente asados a llama viva, se tapan con un periódico para que revengan. Minutos más tarde ya pueden ser consumidos, eso sí, el personal debe ir bien ataviado con el equipo reglamentario: guantes y babero. El motivo de los guantes es que con la mano derecha se coge el “calçot” por sus hojas verdes y con la izquierda se debe estirar de arriba abajo para quitarle toda la parte chamuscada por las llamas, dejando al descubierto una cebolla blanca y tierna que debe untarse en una salsa y finalmente elevar el “calçot” hacia arriba de manera que poco a poco vaya entrando en la boca. Espectacular y muy buenos. Tanto que ya estamos pensando en hacer otra muy pronto.
Por cierto los campos de huerta de Fraga empiezan a lucir espléndidos con los primeros árboles ya florecidos. Poco a poco Fraga va adquiriendo ese color rosa intenso que da fe de su gran extensión frutícola. Gigantescos mantos violáceos que se extienden por dondequiera que mires. Un año más la primavera ha llegado antes a Fraga que al Corte Inglés, sólo que aquí, muy poca gente se pasa a ver el traje de primavera-verano que lucen nuestros campos. Y eso que es gratuito…¡Ellos se lo pierden!
P.D.: ya perdonaréis que no ponga foto pero es que salimos todos con una boca abierta de palmo y la verdad es que no son nada estéticas.
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miércoles, 25 de abril de 2007
¡Feliz cumpleaños Emelia!
Originalmente escrita el día 17 de abril,2007 y recuperada pocos días después para este nuevo blog.

Mi abuela materna (la única que me queda) cumple hoy 90 años. El sábado pasado estuvimos toda la familia celebrando tan importante evento en una comida en la casa que mis padres compraron en un trozo de la huerta de Fraga. El día fue lluvioso lo que no facilitó que las niñas disfrutaran plenamente de un día de primavera campestre pero que los adultos aprovechamos para realizar pequeñas tareas de bricolaje.
Cumplir tantos años tiene el único inconveniente de que la familia no sabe muy bien qué regalar a la persona que los cumple, sobre todo teniendo en cuenta que es una señora que perdió casi la totalidad de su capacidad visual hace ya muchos años, privándola de la mayoría de sus aficiones.
Después de sobrevivir a una meningitis hace siete años, su problema de sordera aumentó, lo que a su vez la sumió en un silencio y estado de somnolencia perpetuo que nada tiene que ver con la mujer que todos recordamos y que le valió el cariñoso nombre de "Emelieta la muda" por parte de Pedro. Aun así, es todavía una persona que en algunas de sus funciones básicas se vale por si misma y tiene la gran virtud de aceptar, con una sonrisa casi infantil, su falta de memoria y sus "txaiades" (cosas propias de los "txaios").
A estas edades no es necesario agasajar al que cumple años con caros regalos. Cosas sencillas e incluso gestos que evidencian el amos, cariño y respeto hacia ese familiar son apreciados mucho más. Hacer una tarta de cumpleaños a mi abuela y pintar un cuadro para tu bisabuela me parecen, no sólo muy buenos regalos, sino un buen ejemplo para mis hijas de que no siempre lo más caro es lo mejor.
Cumplir tantos años tiene el único inconveniente de que la familia no sabe muy bien qué regalar a la persona que los cumple, sobre todo teniendo en cuenta que es una señora que perdió casi la totalidad de su capacidad visual hace ya muchos años, privándola de la mayoría de sus aficiones.
Después de sobrevivir a una meningitis hace siete años, su problema de sordera aumentó, lo que a su vez la sumió en un silencio y estado de somnolencia perpetuo que nada tiene que ver con la mujer que todos recordamos y que le valió el cariñoso nombre de "Emelieta la muda" por parte de Pedro. Aun así, es todavía una persona que en algunas de sus funciones básicas se vale por si misma y tiene la gran virtud de aceptar, con una sonrisa casi infantil, su falta de memoria y sus "txaiades" (cosas propias de los "txaios").
A estas edades no es necesario agasajar al que cumple años con caros regalos. Cosas sencillas e incluso gestos que evidencian el amos, cariño y respeto hacia ese familiar son apreciados mucho más. Hacer una tarta de cumpleaños a mi abuela y pintar un cuadro para tu bisabuela me parecen, no sólo muy buenos regalos, sino un buen ejemplo para mis hijas de que no siempre lo más caro es lo mejor.
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